Muero lentamente. Planeando mientras las flores de mi entierro y la música que dejaré puesta en mi habitación.
Me lo dijeron muchas veces. De aquí no saldrás con vida.
Vivir con los ojos abiertos pero sin ver de lejos. Con saludables manos y pies, pero sin notar el frío. Con fuertes oídos, pero sin escuchar los instrumentos de viento. Con el gusto del paladar, pero sin catar nada más que la sal del llanto.
No sabes cuánto durarás. Ya me brotan las canas y me brota la sangre que del corazón me queda.
Aguantaré. No tengo mas que lamentarme.
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